" De Fuentes se va a Roden de Roden a Mediana ,allí me enamore yo. Medianica fue la chanza "

lunes, 19 de marzo de 2012

¡VIVA LA PEPA! ¡QUÉ VIVA!


La historia está llena de lecciones que desgraciadamente nos cuesta aprender. Hoy 19 de marzo de 2012 se cumple el bicentenario de la primera constitución española, la de 1812, conocida como "la Pepa", por ser aprobada el día de San José, el día de los pepes.
Ya nos habían dado una en 1808, La Constitución de Bayona, por el rey impuesto por Napoleón, su hermano, José Bonaparte, pero como es obvio, esa no podía ser considerada otra cosa que una carta otrogada, por el rey extranjero e impuesto.
La de 1812, se dice que fue muy avanzada para la época, por haber acabado con el absolutismo, por su espíritu reformador y liberal basado en tres principios esenciales: la idea de que la soberanía reside en el pueblo y no en otras instancias (monarquía, aristocracia, clero, élites, etc.), la incorporación del principio de la división de poderes, limitando el poder absoluto del Monarca o el cambio de la idea de la representación de los diputados, que ya no iban a depender de los estamentos que les nombraban, sino que adquirían una representación directa del pueblo.
La inspiración francesa de tales principios y valores fue determinante para hacer desaparecer el Antiguo Régimen, sustentado hasta entonces en ideas nada democráticas, como la de que la soberanía residía en el Rey, que recibía su título de Dios y personificaba todo el poder del Estado, “jefe de gobierno y primer magistrado de la Nación”, “sin más límites que los que nacían de determinadas situaciones de hecho o de ciertas instituciones históricas que el tiempo y los abusos habían deteriorado.
Conviene recordar que muchas personas que gritaron hace 200 años, ¡Viva la Pepa! , gritaron solo 2 años después ¡Vivan las Cadenas!. Así saludaron la llegada de Fernando VII en carroza, carroza de la que por cierto, desengancharon a los caballos, para ser sustituidos por hombres en función de bestias de carga. Quisieron demostrar, así, que volvían a ser siervos del poder y que el liberalismo había sido solo una ilusión.
España volvió a perder un tren que no volvió a pasar hasta 16 décadas después. En medio, el liberalismo fue la excepción; la norma fue el absolutismo, los espadones, los golpes militares,la España de los caciques, los regímenes autoritarios y las dictaduras. Mientras Europa prosperaba, España devolvió el poder al rey, al clero y a la nobleza. Es una lección de la Historia que no debemos olvidar.

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